viernes, 12 de noviembre de 2010

Noche de lluvia encausada en las brisas del verano. La hora dice que la fiesta terminó. La oscuridad del afuera opina lo contrario. La llamada del pecado se aparece buscando el pescador para pescar. En la mano sigue la copa con rastros del trago que ya fue. Sin dudarlo le provoca ir a pasear con Lucifer. A la más fiel zona roja tu verás a ella caer. Y temblaran hasta los Dioses cuando su piel ya deje ver esas marcas que la prosa no ha sabido contener.

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