Actuamos. Hacemos. Nos equivocamos.
Y utilizamos el perdón.
Pero de qué vale un perdón cuando no estamos arrepentidos?
De qué vale un perdón si no nos hacemos cargo?
De qué vale un perdón que realmente no sentimos?
De nada.
Sólo se convierte en otra palabrita más sin sentido.
Se vuelve una excusa más para hacer eso que sabemos que está mal.
Un perdón que no sirve. Ni para uno ni para el otro.
Un perdón que sólo lastima un poco más.
Un perdón que dicho así, era mejor callar.
Ella...lo hizo.
jueves, 30 de julio de 2009
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2 comentarios:
Vuelvo a decirlo: Nada mejor que la verdad! Podrá doler, pero duelo mucho menos que un perdón a medias.
Besos!!!!
Blonda: es asi...la verdad duele...pero es mejor que la curel mentira...
besos blonca querida
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